BCAM forma parte de ‘SiliconBurmuin’, un proyecto Elkartek integrado por un consorcio multidisciplinar vasco centrado en las últimas tecnologías neuromórficas
- SiliconBurmuin cuenta con la participación de Ikerlan, Vicomtech, la UPV/EHU, CAF R&D, el clúster GAIA, Achucarro Basque Center for Neuroscience, BCBL, BCAM e IIS BioBizkaia.
- Por parte de BCAM, participan en el proyecto Serafim Rodrigues como investigador principal (PI) y Joanna Danielewicz como investigadora.
- SiliconBurmuin combina ciencia, tecnología e industria, siguiendo un modelo similar al que ha dado lugar a la mayoría de las startups neuromórficas en Europa. Su principal objetivo científico-tecnológico es investigar y transformar el conocimiento en neurociencia en tecnología neuromórfica y propiedad intelectual (IP) que pueda incorporarse en las próximas generaciones de chips de inteligencia artificial, con el fin de dar respuesta a las necesidades más exigentes de la industria. En una primera fase, el foco se sitúa en aplicaciones de visión para la navegación autónoma de trenes y el diagnóstico temprano de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el párkinson.
- El proyecto está financiado en el marco del programa Elkartek de investigación fundamental colaborativa.
La inteligencia artificial (IA) se basa en sensores y procesadores cuya arquitectura y funcionamiento apenas han cambiado en décadas, adoptando un enfoque de fuerza bruta: la adquisición y el procesamiento de grandes volúmenes de datos. Este planteamiento conlleva un elevado consumo energético y un mayor tiempo de procesamiento, generando una cantidad limitada de información útil. En contraste, los sensores y procesadores neuromórficos imitan la eficiencia de los sistemas de percepción biológica (principalmente la visión y, en menor medida, el oído, el tacto, el olfato y el gusto), adquiriendo y procesando únicamente la información relevante, lo que reduce de forma significativa el consumo energético y el tiempo de procesamiento frente a los procesadores de IA basados en fuerza bruta.
Este cambio de paradigma introducido por la tecnología neuromórfica ha propiciado la aparición de numerosas startups que comercializan sus propios chips, reflejando una oportunidad de innovación en la industria de los semiconductores por primera vez en décadas. Estas empresas se suman a grandes compañías tecnológicas como Intel, Sony o IBM, que también han desarrollado chips neuromórficos actualmente en fase de pruebas en prototipos precomerciales destinados a sectores como la robótica, la salud, el consumo, el espacio y la automoción.
Amplio abanico de conocimientos
En este contexto surge SiliconBurmuin, que reúne a un consorcio multidisciplinar con experiencia en neurociencia, matemáticas, microelectrónica e inteligencia artificial, coordinado por el centro tecnológico Ikerlan y financiado a través del programa Elkartek de investigación fundamental colaborativa. Además de Ikerlan, participan la UPV/EHU (departamentos de Arquitectura y Tecnología de Computadores y Tecnología Electrónica), Vicomtech, CAF R&D, el clúster GAIA, Achucarro Basque Center for Neuroscience, Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), Basque Center for Applied Mathematics (BCAM) e IIS BioBizkaia.
Por parte de BCAM, participan en el proyecto Serafim Rodrigues como investigador principal y Joanna Danielewicz como investigadora.
En una fase inicial, el consorcio se centra en aplicaciones de visión para la navegación autónoma de trenes y el diagnóstico temprano de enfermedades como el Alzheimer y el párkinson.
SiliconBurmuin combina ciencia, tecnología e industria, al igual que las iniciativas que han dado lugar a la mayoría de las startups neuromórficas en Europa. Su principal objetivo científico-tecnológico es investigar y convertir el conocimiento en neurociencia en tecnología neuromórfica y propiedad intelectual (IP) que pueda adoptarse en las próximas generaciones de chips de IA para satisfacer las necesidades más exigentes de la industria. Inicialmente, el foco se sitúa en aplicaciones de visión para la navegación autónoma de trenes y el diagnóstico temprano de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el párkinson.
La primera fase del proyecto ha contado con un presupuesto de dos millones de euros. Está prevista una segunda fase, centrada en visión artificial y aplicaciones médicas. La iniciativa se alinea con otras iniciativas europeas como NimbleAI, también coordinada por Ikerlan.
Tal y como subrayan las entidades del consorcio, con un mercado global de tecnologías neuromórficas que se prevé alcance los 8.000 millones de dólares en 2034, SiliconBurmuin ofrece «una oportunidad única para posicionar a Euskadi como líder en innovación tecnológica, adelantándose a la era de la inteligencia artificial neuromórfica». La iniciativa cuenta con el respaldo del Gobierno Vasco y se complementa con el Basque Microelectronics Hub (BMH), creando un vínculo institucional con el PERTE Chip español y la EU Chips Act.

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