La suspensión temporal de una vacuna no es un fracaso, sino un llamamiento a la vigilancia continua del dengue
- Maíra Aguiar, líder de grupo en el BCAM y profesora asociada de investigación de Ikerbasque, publica un análisis en la prestigiosa revista científica Science en el que aboga por una farmacovigilancia activa y a largo plazo tras la reciente suspensión preventiva de la vacuna Butantan-DV en Brasil
Maíra Aguiar, líder de grupo de Biología Matemática y Teórica en BCAM y profesora asociada de Ikerbasque, publica un comentario en Science en el que aboga por una vigilancia activa, transparente y a largo plazo tras la suspensión preventiva de la vacuna contra el dengue Butantan-DV en Brasil.
La detección de una posible señal de seguridad que lleve a las autoridades sanitarias a suspender temporalmente una vacuna no debe interpretarse automáticamente como un fracaso de la política de vacunación. Más bien, demuestra por qué son esenciales una farmacovigilancia y una vigilancia epidemiológica sólidas una vez que las vacunas pasan de los ensayos clínicos al uso a gran escala en la población.
Este es el mensaje central de una nueva publicación en la revista Science en el que el artículo analiza la reciente decisión del Ministerio de Sanidad brasileño de suspender temporalmente la administración de la vacuna contra el dengue Butantan-DV, de dosis única, tras los informes de 42 efectos adversos graves entre aproximadamente 500 000 personas vacunadas.
Aguiar sostiene que la evaluación de las vacunas contra el dengue no puede limitarse a la autorización reglamentaria o a la finalización de los ensayos clínicos. Una vez que la vacunación se introduce a escala poblacional, es necesario seguir evaluando su seguridad y eficacia en las condiciones epidemiológicas en las que la vacuna se utiliza realmente.
El artículo destaca tres prioridades:
- Farmacovigilancia activa: los sistemas de vigilancia deben buscar activamente posibles señales de seguridad, en lugar de basarse exclusivamente en las notificaciones espontáneas.
- Datos epidemiológicos transparentes: el acceso oportuno a la información sobre la vacunación, las infecciones por dengue, las hospitalizaciones, el estado serológico basal —cuando sea posible—y los serotipos circulantes es esencial para evaluar las señales de seguridad en su contexto.
- Estudios poscomercialización capaces de distinguir las causas: los análisis deben diseñarse para separar los eventos potencialmente asociados a la vacunación de los resultados graves causados por una infección natural posterior por dengue.
Un reto de larga data en la vacunación contra el dengue
La vacunación contra el dengue es especialmente compleja debido a que circulan cuatro serotipos del virus del dengue antigénicamente distintos. Los antecedentes inmunitarios son importantes: la protección tras una primera exposición al dengue puede variar en función del serotipo con el que se entre en contacto posteriormente y, en determinadas condiciones inmunológicas, los anticuerpos preexistentes pueden contribuir a una mayor gravedad de la enfermedad a través de la potenciación dependiente de anticuerpos.
«Es necesario supervisar la seguridad, la eficacia en el mundo real y la protección frente a cada uno de los cuatro serotipos a lo largo de toda la campaña de vacunación de la población, y no solo durante el desarrollo clínico», subraya Aguiar.
Esta cuestión ha sido un tema central de su investigación desde hace mucho tiempo. En 2016, Aguiar y sus colaboradores utilizaron modelos matemáticos para investigar el impacto de Dengvaxia a nivel poblacional, demostrando que los resultados de la vacuna podían variar sustancialmente en función de la exposición previa al dengue. Ese trabajo, junto con análisis posteriores sobre los riesgos de vacunar a personas seronegativas al dengue, contribuyó al debate científico en torno a la reevaluación de las estrategias de vacunación con Dengvaxia y las recomendaciones de la OMS.
Aguiar también fue coautora del artículo de 2016 titulado «Los riesgos que se esconden tras la recomendación de Dengvaxia» y siguió examinando las implicaciones del rendimiento de la vacuna en función del estado serológico a medida que se disponía de pruebas de seguridad a más largo plazo. Estos estudios anteriores anticiparon un principio que sigue siendo fundamental en la nueva publicación de Science: la eficacia media de la vacuna puede ocultar diferencias importantes entre personas con diferentes historiales inmunitarios y entre infecciones causadas por diferentes serotipos del dengue.
El caso de Dengvaxia resulta especialmente relevante. El seguimiento a largo plazo reveló un mayor riesgo de hospitalización y de dengue grave entre algunas personas vacunadas que no habían contraído el dengue anteriormente. Estos datos dieron lugar, en última instancia, a cambios importantes en la forma en que se recomendaba y aplicaba la vacuna.
En cuanto a Butantan-DV, Aguiar subraya que, por lo tanto, la señal de seguridad actual debe investigarse con rapidez y transparencia, pero sin dar por sentada la causalidad antes de que se hayan evaluado exhaustivamente las pruebas epidemiológicas y clínicas. Paralelamente, Brasil sigue utilizando otras herramientas de control del dengue, incluida la vacunación con QDENGA.
Del dengue endémico al creciente riesgo en Europa
La relevancia de este trabajo va más allá de los países en los que el dengue ha sido tradicionalmente endémico.
Aguiar y el grupo de Biología Matemática y Teórica de BCAM también han estado estudiando cómo el dengue y otras enfermedades transmitidas por el Aedes pueden introducirse en regiones donde la transmisión ha sido históricamente poco frecuente, incluida Europa. Su trabajo reciente combina datos epidemiológicos, vigilancia de mosquitos, modelos determinísticos y estocásticos, e información medioambiental para cuantificar la probabilidad de que las infecciones importadas puedan generar transmisión local.
En el norte de España, el grupo ha analizado la creciente presencia y abundancia del Aedes albopictus y sus implicaciones para el riesgo de transmisión local de virus transmitidos por mosquitos. Su investigación indica que, en entornos no endémicos, la abundancia de mosquitos es un factor determinante para que una infección importada se quede en un caso aislado o tenga el potencial de iniciar una transmisión local.
El equipo también ha analizado brotes recientes de dengue en Europa, incluido el brote de 2024 en Fano (Italia), utilizando modelos estocásticos de transmisión. Estos estudios muestran por qué el riesgo de brote no siempre puede resumirse en un único umbral epidémico determinista: cuando la transmisión se acerca al régimen crítico, los acontecimientos fortuitos pueden determinar si una introducción desaparece o se convierte en un brote cuantificable.
Estos resultados refuerzan el mensaje general del artículo publicado en Science. A medida que los mosquitos vectores competentes se vayan estableciendo en zonas cada vez más extensas de Europa y sigan produciéndose infecciones de dengue importadas, los sistemas de vigilancia deberán integrar cada vez más los casos humanos, la abundancia de mosquitos, la información sobre serotipos, el historial de vacunación y la evaluación probabilística del riesgo de brotes.
«Europa no se encuentra en la misma situación epidemiológica que los países donde el dengue es endémico, pero precisamente por eso es importante estar preparados», explica Aguiar. «El objetivo es identificar las condiciones en las que la transmisión local se vuelve posible antes de que se establezca una transmisión sostenida».
La vigilancia debe integrarse en la política de vacunación
Para Aguiar, la suspensión temporal de una vacuna debe entenderse, por lo tanto, como parte de un sistema de seguridad que funciona correctamente y no como una prueba de que la vigilancia haya fallado.
El reto más amplio consiste en garantizar que el seguimiento no se ponga en marcha únicamente después de que surja un problema de seguridad.
Los programas de vacunación contra el dengue deberían incorporar una farmacovigilancia activa, una vigilancia epidemiológica específica por serotipo, un seguimiento de las hospitalizaciones y los casos graves, y una evaluación del estado inmunitario basal, siempre que sea posible, desde el inicio de la campaña de vacunación. De este modo, las señales de seguridad podrán evaluarse rápidamente y, al mismo tiempo, interpretarse en relación con los beneficios esperados de la vacunación a nivel poblacional en las condiciones epidemiológicas locales.
«La cuestión clave no es simplemente si una vacuna funciona, en términos generales», afirma Aguiar. «Tenemos que comprender para quién funciona, contra qué serotipos, en qué condiciones epidemiológicas y cómo cambian esas respuestas con el paso del tiempo».
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